VIOLENCIA EN QUISQUEYA

ESTE BLOG DISCUTE SOBRE LA VIOLENCIA CRECIENTE EN LA REPUBLICA DOMINICANA Y ES UN FORO PARA LA BUSQUEDA DE SOLUCIONES

Wednesday, March 08, 2006

¿AUMENTA LA VIOLENCIA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA?

El presente trabajo plantea responder las siguientes interrogantes:
¿Es significativo el aumento de la violencia en nuestro país, tomando en consideración la tasa de mortalidad por homicidio como su máxima expresión?
¿Cuál es el grado de violencia que realmente experimenta la República Dominicana con respecto a los demás países del continente y la región?
¿Es un mito en la actualidad la inseguridad ciudadana?
Existe consenso en que para medir el grado de violencia que está experimentando un país, y poder compararlo en el contexto regional o mundial, el indicador más confiable es la tasa de mortalidad por homicidio (tasa promedio de homicidios por cada 100,000 habitantes).
A continuación presentamos los datos correspondientes a homicidios (frecuencias y tasa de mortalidad) de los años 1980-1984 y 1991-1998 ocurridos en el país.

Tabla 2 - Homicidios en la Rep. Dom. del 1980-1984 y 1991-1998.
Año
Tasa de Homicidio
Homicidio
Población Total
1980
9.3
533
5,696,852
1981
8.3
490
5,835,644
1982
8.8
527
5,977,871
1983
8.6
526
6,122,646
1984
9.2
582
6,269,081
1991
12.4
908
7,320,096
1992
10.8
807
7,470,533
1993
12.2
930
7,620,391
1994
12.9
1005
7,768,907
1995
12.7
1007
7,915,317
1996
12.8
1032
8,059,698
1997
12.6
1038
8,202,558
1998
13.4
1121
8,343,784
Gráfica 1

En la Tabla No.2 y Gráfico No. 1 se puede apreciar la incidencia de muertes por homicidios. Si se compara la frecuencia de los homicidios del año 1998, de 1,121 casos con respecto a la del 1980 de 533, se observa un incremento porcentual de 110%.
La tasa de homicidio (por cada 100,000 habitantes) que en 1981-1982 era de 9.1, en 1991-1992 subió a 11.6 y en 1997-1998 alcanzó el nivel de 13.
Conviene destacar que en el contexto mundial la tasa de homicidio de República Dominicana, es en sí misma, bastante elevada a finales de los años 80, puesto que el promedio alcanzado en los llamados países de alto desarrollo humano era de un 4.8% y en los países industrializados de un 5.4%.
Tabla 3 - Tasa de Homicidio en Países Latinoamericanos en 1980 y 1990
País
1980
1990
Colombia
20.5
89.5
Brasil
11.5
20
México
18.2
17.8
Venezuela
11.7
15.2
Panamá
2.1
11
Ecuador
6.4
10.30
Argentina
3.9
5
Costa Rica
5.7
4
Uruguay
2.6
4.4
Paraguay
5.1
4
Chile
2.6
3
Rep. Dom.
9.3
12

La Tabla No. 3 presenta datos comparativos de la tasa dominicana de homicidio con relación a 11 países del marco regional. Tal como se observa superamos las tasas promedios de homicidio de muchas subregiones de América Latina y el Caribe.
En la comparación con los países tomados como referencia, la República Dominicana ocupa en los años 1980 y 1990 el quinto lugar, más cerca de países como Brasil, México y Venezuela con tasas entre 15 y 20; que de Argentina, Costa Rica, Uruguay, Paraguay y Chile, cuyas tasas oscilan entre 3 y 5 por debajo o igual que las de los países más desarrollados del planeta.
Un hecho a destacar lo constituyen los homicidios con armas de fuego, los cuales han ascendido de un 30% en 1993 a un 43% en 1998. Esta forma de homicidio se convierte en 1998, de acuerdo a las estadísticas de muertes violentas de la ONE, en la más frecuente entre los homicidios, superando los casos reportados con armas blancas.
La cifra puede considerarse muy alta si la comparamos con la cifra de Colombia, donde se expresa de manera aguda la violencia política y delincuencial. En ese país, durante el año 1996 el 82% de sus homicidios fueron ejecutados con armas de fuego.
En resumen, partiendo de criterios basados en que la tasa de homicidio es un buen indicador de violencia extrema de un país, podemos dar respuesta a las interrogantes planteadas con anterioridad.
De acuerdo a los datos oficiales de que se dispone, las muertes no naturales en los últimos años se han incrementado significativamente, sobre todo las muertes que se producen a consecuencia de actos de violencia, demostrando ello señales patéticas del alto nivel de violencia que experimenta la República Dominicana; tal como puede observarse, el homicidio constituye la segunda causa de muertes no naturales o violentas que siguen las producidas por los accidentes de tránsito.
Hay quienes niegan, sin embargo, este incremento real de la tasa de homicidio en el país durante estos últimos años; son los que pregonan "cierta estabilidad" que supuestamente mantiene constantes los niveles de violencia en las últimas décadas; Son ellos, los que solo toman como válidos y exclusivos, aquellos datos y cifras estadísticas de homicidios, declarados como "voluntarios" a través de una sentencia judicial (casos sentenciados judicialmente), desechando de la categoría de homicidios a los que son "involuntarios" o con supuesta falta de intencionalidad;
Tal como expuso un alto representante y funcionario de la justicia dominicana en una disertación y posterior conversación sostenida durante el Foro Nacional de la Violencia, celebrado en agosto del 1999, en la cual refiere el caso de una señora que mató a su esposo sin la intención de cometer el hecho directamente contra él, que ocurrió debido a una riña por celos con otra mujer, cuando el marido se interpuso entre ambas, recibiendo éste una puñalada mortal que cercenó su vida. Este mismo ejemplo sirve de ilustración para demostrar la causalidad violenta que involucra el escenario del homicidio, ya sea conocido como "voluntario" o "involuntario"; su consecuencia muy evidente denota la intención consumada de ocasionar un daño (la muerte irremediable para el fallecido) a pesar de no lograr o alcanzar su objetivo primordial (la destrucción de la rival).
Muertes como esas deben ser catalogadas igualmente como homicidios para las estadísticas, aunque también consideremos importante tomar en cuenta la intencionalidad del sujeto, con fines de aminorar su castigo o sentencia, y diferenciarlas además de las muertes accidentales, debiéndose investigar sus motivos reales y pormenores de la acción en el menor tiempo posible, de tal manera que vaya más allá de las especulaciones o los simples criterios policiales;
La posición de excluir de las estadísticas generales los crímenes no procesados judicialmente, no es bien compartida por nosotros, ya que es harto conocido el caos judicial que impera en países como el nuestro, donde jueces y abogados entrampados del sistema judicial, son capaces de "fabricar" y "ejecutar" sentencias por dinero u otras prebendas y predomina la impunidad de los poderosos; la lentitud y precariedad de los procesos judiciales, donde la gran mayoría de los casos se acumulan años tras años sin conocer, y que por "falta de transporte" no son llevados los presos a tiempo ante la justicia, cumpliendo los inculpados en las cárceles decenas de años sin sentencia.
Considerando otros aspectos y teniendo en cuenta la complejidad del fenómeno de la violencia, se debe estudiar a fondo las características típicas de la violencia dominicana en sus diversas modalidades y formas de expresión, lo que pudiese arrojarnos luz sobre las particularidades tan especiales que comprende la problemática. Es también necesario que se adopten criterios más adecuados, se definan claramente los delitos, y se mejore el sistema de registro de las conductas violentas de la población.
En relación con la segunda cuestionante, que refiere el grado de violencia dominicana respecto a otros países del continente, ciertamente nos encontramos en sitiales de alto niveles de violencia que sobrepasan a muchos países de la región y del mundo, contrario al descenso que viene experimentándose en países como los EEUU, donde ha bajado considerablemente su tasa de homicidio.
Hay quienes pretenden atribuir el aumento desenfrenado de la violencia en algunos países centroamericanos, a las deportaciones masivas o política externa migratoria y de extradición de los EEUU, ya que, extranjeros que cometen delitos en ese territorio, son devueltos a sus respectivos países de origen, aún sin "rehabilitar" o "cumplir sentencias", y entre éstos, principalmente están los hispanos, y naturalmente también muchos dominicanos.
Recordemos que el 43% de las pandillas juveniles en los EEUU son de origen latino, lo que ha llegado a ocasionar un gran problema en el Salvador con grupos de pandilleros (la "Mara 18" y la "Mara Salvatrucha") deportados de los EEUU, quienes al regresar asumieron en su país muchas de las identidades y métodos criminales que habían adquirido en la Ciudad de Los Angeles.
En ese sentido se ha llegado a comentar con inusitada frecuencia, acerca del rol y la probabilidad de que el retorno de los miles de dominican-yorks repatriados al país (adiestrados en el crimen) pudiese influir en la aparición de métodos y técnicas de violencia nunca antes vistos en nuestra sociedad, y por lo tanto, a elevar en sentido general la violencia observada de los últimos años.
Si bien es válida la necesidad de estudiar a fondo la situación (características del deportado y su readaptación social) que nos permita apreciar el posible impacto que pueda tener en la criminalidad actual de nuestro país, no deja de ser menos cierto también, que este complejo fenómeno social es de carácter multicausal, ya que existen otras formas de aprendizajes para la adquisición de los métodos violentos, también importados y enajenados, como son los medios masivos de comunicación, tales como la televisión, el cine, etc., los que en su gran mayoría se dedican a transmitir y reforzar impunemente los "antivalores" de una sociedad violenta y moderna, mercantilista y explotadora de la sexualidad más degradante.
Ante la tercera pregunta, si constituye un mito la inseguridad ciudadana, debemos resaltar que fue motivo de gran preocupación para toda la ciudadanía, los horrendos hechos escenificados en el país a mediados y finales del año pasado, cuando aparentemente los niveles de delincuencia se desbordaron de lo normal, y que según datos extraoficiales, fueron ejecutados por la Policía Nacional en nuestras calles más de dos centenares de supuestos "bandoleros" o "delincuentes", adoptando los organismos de seguridad nacional la política de "mano dura" para combatir la criminalidad; política desacertada si no va acompañada de otras medidas preventivas y harto criticada por expertos en el área y las comisiones nacionales e internacionales de los Derechos Humanos.
Como todos sabemos, el estado es el responsable de velar por la seguridad de los ciudadanos, y una de las posibles causas del crecimiento incontrolado de la violencia delictiva en la República Dominicana es, quizás, el pobre gasto que a través del tiempo ha realizado el Gobierno en el logro de dichos objetivos.
En el período 1980-1986, el gasto por estos conceptos en el país descendió de un 0.7%, notablemente bajo, a un 0.5% del producto interno bruto (PIB). Entre 1986-1990 pasó del 0.5% al 0.4%, y entre 1990-1995 osciló entre 0.4% y 0.6%.
Si los costos relativos a la seguridad física de los ciudadanos, han sido tan limitadamente asumidos por el gobierno durante un largo período, es entonces evidente que, en gran medida, lo ha estado financiando la sociedad civil.
De esta manera, la Seguridad Ciudadana que debería ser un bien público, como la Educación y la Salud, se convierte en fuente de diferenciación entre los ricos que pueden pagar un sistema sofisticado y costoso de seguridad privado y los pobres, o muchos de clase media, que tienen que recurrir a múltiples formas de autodefensa que no siempre es efectiva.
Sin lugar a dudas, si el Estado o Gobierno quiere enfrentar el problema de la violencia, impulsando el desarrollo de las reformas y modernización del sistema penitenciario, policial y judicial, tiene que hacer cuantiosos gastos.
Es necesario destinar adecuados recursos para las grandes reformas y cambios de nivel policial (sanearla, modernizarla y convertirla en preventiva e investigativa); en el sistema penitenciario, para que las cárceles no sean centros de hacinamiento y de entrenamiento de fechorías, que puedan convertirse en regeneradoras, no meramente punitivas; y en el orden judicial para que los procesos judiciales sean ágiles, transparentes, que revele la importancia del ministerio público en el combate de la criminalidad y los altos niveles de violencia de nuestro país.
Y vale la pena porque se evitarían grandes pérdidas materiales y humanas y se preservaría la seguridad de los ciudadanos cuyo precio es incalculable.

Referencias

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Cabral, Edylberto; Brea, Mayra. (1999). Violencia y Factores Socioeconómicos de Riesgo. República Dominicana en el Contexto de América Latina. Revista CañaBrava.23 (3) 9-11; 24 (3): 4-6.
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CEPAL (1998). Panorama Social de América Latina. Santiago de Chile: Publicaciones de las Naciones Unidas.
CEPAL (1998) El Pacto Fiscal. Fortalezas, Debilidades, Desafíos. Santiago de Chile: Publicaciones de las Naciones Unidas.
García, Franklin; Brea, Mayra; De Moya, Antonio; Camilo, Thelma (Eds.) (2000). Foro Nacional sobre la Violencia: Hacia el Diseño de un Sistema de Protección Ciudadana. (en imprenta). Santo Domingo: Editora Collado, S.A.
Gómez, C.J.; Duval M.;Selig,J; Lizardo, J.; Reyes, R. (1996). Análisis de la Situación de la Niñez y la Mujer en la República Dominicana. Santo Domingo: Publicaciones CESDEM, ONAPLAN,UNICEF.
Lizardo, Jeffrey. (1994). Condiciones de los Menores en República Dominicana. Santo Domingo: Publicaciones de la UNICEF.
McAlister, Alfred (1998). La Violencia Juvenil en las Américas: Estudios Innovadores de Investigación, Diagnóstico y Prevención, Washington: Publicaciones OPS/OMS.
Secretariado Técnico de la Presidencia, Oficina Nacional de Estadística (ONE) (1980-1999)- Base de datos elaborados por la División y el Departamento de Sociales y Culturales. (Mimeo).
OPS/OMS (1997). Taller sobre la Violencia de los Adolescentes y las Pandillas ("Maras") Juveniles. San Salvador: Publicaciones de la OPS/OMS.
PNUD (1998) y (1999). Informe Sobre Desarrollo Humano 1998 y 1999. New York: Ediciones Mundi-Prensa.
Policía Nacional.(1980-1998). Anuario de Estadísticas Policiales. Datos y Estadísticas de los últimos 18 años de la Policía Nacional. Santo Domingo: Publicaciones de la Policía Nacional.
UNESCO (1998). Anuario Estadístico. EEUU: Unesco Publishing& Bernan Press.

1 Comments:

Blogger bdfytoday said...

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11:15 AM  

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